“Ahora soy un piloto mucho más inteligente”: Pablo Vivanco

Motociclismo.ec conversó con el capitalino que regresó al Campeonato Nacional de Motocross luego de seis años de alejamiento obligado. Tras dos carreras en las que estuvo muy cerca de subir al podio de la categoría MX1, piensa que en poco tiempo estará entre los tres primeros y no descarta luchar por la victoria. Por el momento nos cuenta el por qué de su retiro y de su regreso.

En el 2016 corrió su último Campeonato Nacional de Motocross. Y alcanzó el título de la categoría MX1 rompiendo un dominio de varios años consecutivos del azuayo Andrés Benenaula. Para Pablo Vivanco fue, sin duda, su mejor temporada en cuanto a resultados se refiere… pero entre bastidores, carrera tras carrera, vivía una realidad desconocida para muchos que terminó por alejarle de las pistas.


“Después de cada competencia o entrenamiento no podía moverme de mi cama por tres días”, cuenta. ¿El motivo? Nueve años atrás, en el 2007, sufrió una fuerte caída y, entre otras cosas, “se me dislocó el fémur de la cadera”. Esta lesión, con el paso del tiempo, se agravó hasta provocarle unos dolores inimaginables para la mayoría de personas, al punto que debía esperar entre una semana y 10 días para que pasaran las molestias.


En esas condiciones, la cama era su mejor terapia ya que el reposo era lo único que aliviaba su dolor. “Entonces la calidad de vida no era tan chévere”, cuenta. Terminó la temporada y decidió darse un tiempo “para ver qué es lo que pasaba”. Visitó doctores. “Y la verdad… fue súper duro”. Algunos le dijeron que necesitaba prótesis en la cadera, pero al final llegó donde los médicos apropiados “que me trataron bien” pero con la única condición de dejar las motos.


Ahora que Pablo Vivanco volvió al Campeonato Nacional de Motocross causando sensación dentro y fuera de las pistas, Motociclismo.ec conversó con el piloto capitalino para conocer en detalle la historia de su alejamiento del motocross y de un retorno espectacular que, después de apenas tres carreras (la cuarta del Campeonato Coyote MX y las dos primeras fechas del torneo mayor en Santo Domingo de los Tsáchilas y Guayaquil) llega a una cúspide con su inclusión en el equipo ecuatoriano, junto a Miguel Ángel Cordovez y Andrés Benenaula, que participará entre el 23 y 25 de septiembre, en Michigan, Estados Unidos, en el Motocross de las Naciones.


Al inicio, sin embargo, su alejamiento de las pistas fue intermitente ya que en el 2017, después de unos meses, volvió a subirse a una moto. ¿Qué le hizo cambiar de idea? Vivanco cuenta que “me invitaron a Cantú y entre otros amigos estaban el Martín Castelo y el Willy Malo, que me prestó su moto y monté luego de nueve meses. ¡Qué rico fue! La pierna no me dolía y dije voy a probar. Pasaron unos dos meses y me compré una Husqvarna y empecé a montar por recreación para fortalecer la pierna”.

Sin embargo, ¿ese año corriste un campeonato regional?

Sí. El Macareno (Diego Iturralde) hizo un torneo y me invitó. Empecé a correr súper ligero casi sin practicar porque el Juan Pedro Cordovez, el Juanito Luna y mi hermano (Juan José), con quienes entrenaba normalmente, ya no estaban en el motocross. Entonces montaba el sábado para correr el domingo y así quedé campeón del Regional.


¿Ese fue el último campeonato en el que participaste?

En el 2018 también corrí el Regional. Me sentía bien hasta que en una carrera en Salcedo tuve una caída con Otto Swoboda y de alguna forma hice un movimiento feo con la pierna y me empezó a molestar horrible. Terminé el campeonato y no me fue bien porque este dolor empezó a molestarme mucho nuevamente. En la final tuve una caída y me di cuenta que definitivamente no podía correr en moto pese a que durante ese tiempo me dediqué mucho a la bicicleta. Ahi si dije: “necesito un rato afuera”. En el 2018 decidí ya no correr pero me dediqué a viajar mucho en la moto grande y a hacer más bicicleta. Y ahí terminó todo.


Hasta mediados de este año que apareciste nuevamente en las pistas… ¿Qué te hizo regresar?

En mayo del 2022 le vendí una moto, que me dieron como parte de pago de un negocio, al Juanito Luna y él me empezó a decir montemos, montemos. Entonces ya tenía a alguien con quién entrenar y empecé nuevamente. Entonces decidí entrenar más seriamente y fui donde el Sebas Miranda a ver una GasGas. Le dije que quería volver a correr pero en la categoría +30 porque recién fui papá y no quería tener mucha presión. Empecé a entrenar desde mayo y vi que mi ritmo iba bien. Y pensé: ¿será de darle en la MX1?


¿Cómo fue que decidiste correr en la cuarta fecha del Campeonato Coyote?

El sábado, una semana antes de la primera fecha del Nacional, estaba yéndome a un viaje a la playa en la moto gorda con mi hermano y otros amigos e iba pensando en que quería correr en la MX1. Les conté a ellos y me dijeron que lo tomara tranquilamente. Que no me metiera presión. Les dije: “Sí, tienen razón”. Y seguimos el viaje. Pero más adelante volví a pensar que si quiero correr en MX1 para ver que mismo pero que debía entrenar. Entonces me acordé de la carrera en Salcedo y ese rato me despedí de ellos en La Concordia. Me di la vuelta y regresé solo a Quito, le escribí en la noche al Coyo preguntando si había problema que fuera sin inscribirme.


¿Y el qué te dijo?

Me respondió a las cinco de la mañana. Me dijo: “Ve ñaño, vente de una”. Llegué a la carrera sin dar una sola vuelta antes y le pregunté al Coyo si podíamos dar una vuelta juntos. Pero estábamos ajustados con los horarios y salí a la primera manga. Claro… En las primeras tres vueltas el lodo estaba intenso en algunas partes y tuve unos resbalones y unas pasadas en los saltos sin medir bien las distancias. Entonces me canse de una y ya iba sin brazos. Y me dije: “Chuta… Aquí se corren ocho vueltas y en el nacional 20”.

¿Cómo te sentiste en la pista?

Pensé que no estaba para ese ritmo. Salí en la segunda manga más tranquilo. En la primera curva me caí, me levanté y empecé a darle tranquilo. El ritmo empezó a fluir y de repente vi que no había demasiado diferencia con el Coyo y me dije: “No estoy mal”. Entonces, regresando de Salcedo tenía un dolor en la planta del pie. Pero llegué y decidí ver si el dolor pasaba. Ahí iba a ver si le daba en la MX1 o en la +30. El miércoles fui a una fisioterapeuta y me sentí espectacular. Ese rato me fui a Squalo y les dije: “fondo blanco. Me voy a la MX1”.


La primera fecha del Nacional de Motocross, en Sto. Domingo, fuiste la sorpresa. La gente se emocionó al verte correr y con un gran resultado.

Fue increíble. La primera manga salí super tranquilo, no quería que pasara nada malo, no quería quedarme sin brazos. Quería que todo saliera bien. Iba sexto y pensaba que estos pilotos ya son profesionales y les iré cogiendo de a poco. En la segunda manga ya estuve adelante y cerca de ellos. Me hizo sentir espectacular y la gente se emocionó. Niños nuevos, a los que no conocía, se acercaban a felicitarme y fue espectacular. El Campeonato Nacional es otra cosa. Es increíble ver cómo la gente se apasiona y cómo los pelados están volando. Entonces, de cierto modo, esto me ayudó un montón.


¿Cómo te sentiste en Guayaquil, ya con un poco más de ritmo?

En la primera manga, un poco antes de los 10 minutos, estaba peleando por el tercer puesto. Con la intensidad de la carrera, Ian (Salazar) me sacó de una curva, me tuve que bajar de la moto para volver a la pista. Estaba octavo y de repente comencé a coger un ritmo chévere, me sentí súper seguro, muy tranquilo y empecé a pasar rivales y le volví a coger al Ian aunque no le pudo pasar. El Nacional es una cosa de locoa y me ha devuelto mucho las ganas que necesitaba para volver a correr. Ahora veo imposible salir nuevamente de este deporte.

Dos primeras carreras espectaculares con muy buenos resultados… ¿Pero aún falta entrenamiento para ir más adelante en las clasificaciones?

Claro que sí. Ahora estamos montando dos veces entre semana y una en fin de semana y me ha ido bien. Trato de sacar el jugo a cada entrenamiento. Afortunadamente soy independiente en el trabajo y puedo darme el tiempo para entrenar pero a veces se vuelve difícil porque los amigos con los que entreno no siempre tienen esa facilidad. Ahora tengo que organizarme para entrenar un día más y seguir subiendo mi nivel.


¿Qué más tendrías que hacer para lograrlo?

Buscar mejoras en la moto. Para la primera de Sto. Domingo llegué con una moto totalmente stock, no tenía nada. Y claro, no es por locos que la gente le pone cosas a la moto. Pero yo nunca lo había hecho, ni siquiera topaba las suspensiones. Ahora fui donde el Roberto Borja y le pregunté qué podemos hacer para mejorar y ya estamos trabajando en eso.


¿Y por qué no preparabas las motos?

En Estados Unidos, Randy Yoho que fue mi profesor me dijo: “Cuando andes como Stewart o Carmichael pon un escape en la moto, pero si no lo haces aún no lo necesitas”. me dijo que las marcas tienen a los mejores ingenieros como para que venga yo a cambiar la moto. Me quedó tan grabado eso que nunca he topado mis motos y ahora si tengo ganas de hacerlo, intentando saber qué se puede hacer en suspensiones, por ejemplo, para que se sienta un poco mejor la moto.


En esta nueva andadura en el motocross hay un factor importante para todo lo que estás haciendo… ¡Tu hija!

Claro que sí. Ser papá es algo que me ayuda muchísimo para poder ser más cauto en la pista y hacer las cosas bien. Ya hay una vida dependiendo de mi y eso me vuelve un piloto más inteligente.


El nivel de la categoría MX1 en el Campeonato Nacional es espectacular. ¿Cuál es tu opinión?

Es una cosa de locos. La categoría está increíble. No sabemos lo feliz que me hace poder estar en una categoría así. Si había seguido el Nacional estos años pero verlo ahora es una cosa impresionante. Me llena de alegría ver la grilla así. Los pilotos son espectaculares, cada uno más fuerte que el otro. Y muchos ya con unos contratos super chéveres, con las marcas que están metiendo apoyo super fuerte. Eso me motiva muchísimo para tratar de llegar a tener un contrato de esos. Es una cosa de locos. Me motiva muchísimo y me llena de orgullo estar ahí peleando con esas balas de pilotos.


¿Cómo ves la posibilidad de llegar a un contrato de esos y así impulsar más fuerte tu regreso al motocross?

Yo salí del Campeonato Nacional en el 2016 cuando la cosa aún no era profesional. Y volví después de tanto tiempo sin tener nada como para pedir un apoyo así. GasGas me dio un buen descuento en la moto pero la compré yo. FX me facilita todo lo que son equipos y es una ayuda impresionante. En llantas me apoya Juanito Luna, en gafas Jaime Miranda. Squalo con los stickers. Roberto Borja me ha dado un descuento chévere con las suspensiones. Cosas así ayudan. Pero ahora, como está el deporte, ya es más profesional, todos los pilotos de punta están recibiendo una ayuda monetaria y pueden vivir de esto.

Ese es el tema que yo busco. Es mi motivación llegar a tener eso, recibir un incentivo económico por mis carreras. Me llena de emoción pensar en alcanzar un contrato de esos y destinar más tiempo al motocross.

Ya has estado muy cerca… ¿Para cuándo te ves en el podio de una carrera del Campeonato Nacional?

La verdad en Guayaquil fueron un par de pendejaditas que me faltaron. En la primera manga llegamos casi juntos a la línea de meta con Ian Salazar. Estaba ahí. En la segunda manga me caí y remonté desde atrás y de nuevo estuve super cerca de pasarle a Ian.

La verdad veo super cerca el momento de subir al podio y estar en la punta no le veo muy lejos. Si hay un nivel súper fuerte, Miguel Angel está demostrando solidez y velocidad… Pero le veo cada vez más cerca.


De lo que has visto en el Nacional de Motocross… ¿A qué pilotos destacarías?

En 85 cc veo unos proyectos increíbles como David Cedeño y David Amoroso. Todos vienen super fuertes. Es una categoría con una excelente camada de pilotos. Por otro lado, la MX2 tiene en el “Piluco” Suárez a un pilotazo. El Brunito Carrera, Andrés Feican también son unos pilotos increíbles. Y en MX1 son de primera: Niky Merchán es súper comprometido y profesional en lo que hace. La verdad es que se viene un futuro muy fuerte y eso es lo que más me motivó para volver a correr. En las categorías más bajas, como la 65 cc, hay bastantes pilotos y se dedican mucho porque ya ven que pueden estar en los equipos oficiales de las marcas. Es una aspiración de todos.


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