Dual Cluntch Transmission... el sistema de cambio automático de Honda

Esta innovadora tecnología se introdujo en el mercado de las dos ruedas en 2010 de la mano de la Honda VFR1200F. Hoy se utiliza en 10 modelos de la marca japonesa y sigue sorprendiendo a quienes la utilizan. Una de sus grandes virtudes es que reduce el cansancio del piloto generando menor estrés en la conducción urbana.


Ya tiene un poco más de 10 años, pero el sistema de doble embrague DCT (Dual Clutch Transmission) de Honda sigue llamando la atención en el mercado mundial de la motocicleta. Este es un método de cambios automático que combina la sensación de aceleración directa de una transmisión manual con la facilidad de uso de una automática.


El primer modelo de Honda equipado con DCT fue la sport tourer VFR 1200 F, en el 2010, y hasta ahora son 10 motos de la marca del ala dorada las que han contado con él, entre las que destacan la Africa Twin, la NC 750 X y la Gold Wing.

Desde entonces, el sistema DCT de Honda sigue siendo algo único en el mundo de las dos ruedas motorizadas. En total, se calcula que solamente en Europa se han vendido más de 150.000 motocicletas que lo equipan.


Su éxito se debe en gran medida a la constante evolución de esta tecnología, con refinamientos en la suavidad y programación de los cambios de marcha, y a las adaptaciones para ajustarla a las características de conducción requeridas por una amplia gama de modelos diferentes.

Entre los ejemplos se incluiría la adición de un ‘Interruptor G’ de enfoque off-road para las Africa Twin y X-ADV, o la sincronización con el Asistente de Arranque en Pendiente (Hill Start Assist), el Modo de Marcha Lenta (Walking Mode) y el Paro al Ralentí (Idling Stop) en la Gold Wing GL1800, buque insignia del turismo de lujo.


¿Qué es el DCT?

La transmisión de doble embrague (DCT), oculta en el interior del motor, es un sistema extremadamente inteligente que utiliza dos embragues controlados hidráulicamente para tener siempre la siguiente marcha lista, tanto para subirla como para bajarla.


Cada uno de estos embragues está conectado a otro conjunto separado de engranajes de cambio (un embrague trabaja con los engranajes de 1ª, 3ª y 5ª marcha, el otro con los engranajes de 2ª, 4ª y 6ª marcha).


Se obtienen las ventajas de una transmisión manual (sensación de conducción directa con mayor eficiencia) ya que el conductor puede hacer los cambios utilizando unos interruptores tipo gatillo en el manillar izquierdo; y, el placer de conducción suave y sencilla que proporciona un cambio automático, según la programación de cambios de marcha de acuerdo a unos parámetros monitorizados constantemente, incluyendo la velocidad del vehículo, las rpm del motor y el ángulo de apertura del acelerador.


Durante un cambio de marcha, cuando un embrague desembraga el otro embrague embraga simultáneamente la marcha seleccionada para asegurar un cambio preciso, ultrarrápido, sin brusquedad y sin pérdida de tracción a la rueda trasera.


Hay dos modos automáticos, el D y el S, pero es importante aclarar que tanto en uno como en otro siempre se puede intervenir manualmente para subir o bajar de marcha cuando se necesites.

El modo D (Drive) está pensado para optimizar el consumo de combustible, recurriendo siempre a marchas largas, y aunque en ciudad no es el ideal porque engrana relaciones demasiado largas antes de lo necesario, sí es muy interesante en conducción por autopista.

El modo S (Sport) es mucho más divertido, el motor siempre va más revolucionado y no cambia de marcha hasta que esté en la parte alta del cuentarrevoluciones o corta suavemente el gas cuando se trata de mantener esa velocidad. Es el mejor para circular en moto en ciudad y conducción deportiva, y también baja marchas antes que el modo D para ofrecer un mejor freno motor.

Además de las ventajas naturales que trae consigo para conducción deportiva, el DCT también permite al conductor concentrarse más en la conducción, en su trayectoria de marcha, en los puntos de frenada, en las curvas y en la aceleración.


Otras ventajas incluyen la reducción de la fatiga del conductor, menor estrés en conducción urbana, imposibilidad de calar el motor y gran reducción del balanceo durante los cambios de marcha.

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