“El camino siempre será más ligero con las personas correctas”... ¡She Travels!

Carolina López, Meijo Moreno, Tifanny Aulestia, Milalva Wilches dan sus testimonios sobre esta aventura motociclista dirigida hacia las mujeres. Destacan la organización a cargo de Road Trip Adventure pero sobre todo el objetivo de motivar a las chicas para que se animen a rodar, solas o acompañadas, por las carreteras ecuatorianas.



“Una ruta que me recordó que cualquier miedo lo puedo superar, cualquier mal tiempo pasará rápido y que cualquier meta que me proponga la puedo hacer realidad… Pero sobre todo, que el camino siempre será más ligero si estás con las personas correctas”. Esto fue para Carolina López Prado su experiencia, el pasado fin de semana, en el “She Travels”, la primera travesía temática del año organizada por el Road Trip Adventure.


Es que los 386 kilómetros que recorrió desde Cuenca hasta Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua, con tres puestos de control o PC, uno de ellos especialmente dedicado para fotografiar las maravillas de los caminos de la Sierra ecuatoriana, en el Mirador La Cruz de Cotaló, en la parroquia rural que tiene el mismo nombre, fueron su aventura perfecta.

Cada uno de los PC, ubicados en Ingapirca y Riobamba, en el caso de quienes partieron desde Azuay; y, en Salcedo y Huambaló, para quienes lo hicieron desde Pichincha, tuvieron un límite de tiempo de apertura y cierre lo suficientemente amplios para que todos los participantes pudieran pasar por ellos viajando a conciencia. Obviamente, hubo casos en los que algunas personas se perdieron en la ruta… ellas tuvieron que, por recomendación de los organizadores, ir por las rutas más cercanas hasta el destino final.


El llamado de esta aventura motociclística tuvo una respuesta que sorprendió a los mismos organizadores. Agrupaciones como el Scooteras Cuenca Club, uno de los más reconocidos a nivel nacional, conformado por 23 mujeres motociclistas de la ciudad de Cuenca, participaron con 10 de sus integrantes, pilotando diferentes tipos de motocicletas pero todas con la misma emoción de perder el miedo a los viajes largos y mejorar sus habilidades.


Meijo Moreno, una de las fundadoras de este club, señala que “me llena de satisfacción haber participado en el She Travels ya que pude completar el trayecto en mi Yamaha Nmax 155 cc sin ningún contratiempo, más que solo buenas anécdotas y recuerdos reconfortantes que guardaré siempre. Gracias al compañerismo y hermandad de mi club, todas pudimos llegar a nuestro destino sanas y salvas”.

Cumplida la meta primordial, Moreno señala que “la pasamos genial, disfrutando del trayecto, superando obstáculos, aprendiendo que la lluvia y la neblina también se disfrutan, pero sobre todo afianzando esa hermandad que tenemos, por lo que nos cuidamos entre todas y siempre estamos juntas, así nos toque ir a 20 km/h en una carretera mojada y con neblina”.


Así como las/los participantes se cuidaron en el camino, la organización también lo hizo desde el principio del “She Travels”. Por ello estableció salidas en grupos de seis pilotos, desde novatos que partieron al inicio de la jornada sabatina hasta expertos que cerraron la caravana. Entre ellas estuvo la quiteña Tiffany Aulestia, subcampeonato provincial la categoría femenina de motovelocidad en baja cilindrada


“Yo salí de Quito al final con un grupo de cinco chicas y con Iván Salvador Infante que venía cerrando la ruta. Entonces teníamos la seguridad de no quedarnos botadas en el camino. También teníamos el plus de que existían los servicios de Moto Grúa, entonces si había alguna dificultad con las motos teníamos ese servicio”, señala destacando la preocupación de los organizadores por solventar cualquier inconveniente que se pudiera presentar en el camino.


Ella destacó la ruta determinada para llegar hasta una de las puertas de acceso a la cuenca del Amazonas. “El recorrido fue bastante bonito porque no fuimos por carretera principal sino por caminos alternos. El recorrido fue súper chévere, con paisajes muy lindos. Y pude observar de todo: volcanes que no había visto antes, zonas en las que no tenía idea que podía pasar por ahí una carretera, animales del sector como vicuñas y una parte del páramo”.


Pero confirmó que ni la compañía ni la experiencia les iban a exonerar de una pérdida en la ruta. “No siempre fuimos viendo el teléfono con la aplicación que mostraba la ruta según avanzamos. Nos perdimos más o menos unas dos horas porque nos cruzamos a un camino que no era”. Pero esto también fue parte de la aventura e “hicimos aproximadamente 10 horas de viaje”.

Pero no todo ese tiempo fue rodando sobre el asfalto. “Parábamos en los PC y lugares de abastecimiento. Ahí desayunamos, nos hidratamos y tuvimos snacks que estaban a cargo de las empresas auspiciantes”. Finalmente llegaron a Baños a las 18:00. Fueron las últimas en arribar al destino final y aunque no pudieron disfrutar de varias actividades planificadas en el hotel sede del “She Travels”, saciaron su hambre, tomaron una ducha, se pusieron bonitas y salieron a la Fiesta Sunset.


“La fiesta fue súper chévere y conocimos a muchas chicas de otras partes del país y de Colombia, que también vinieron. Socializamos un poco, conversamos y disfrutamos de la música”, reconoció.


Hubo quien tomó esta aventura desde un lado más profundo y conceptual. Milalva Wilches, motociclista desde hace siete años, integrante de las Warmi Bikers de Quito, ingeniera comercial, tributarista y “muy pronto abogada”, señala que le gustan las motos “por esa sensación de libertad, de que no hay límites… por lo menos mientras dura la rodada y sientes que atrás queda todo”.


Para ella, el “She Travels”, más allá de que les haya gustado a las participantes, “las mujeres apasionadas por la carretera y las motos, es el compromiso de organizadores, hombres y mujeres, y de empresas auspiciantes por crear una conciencia en la creación de ámbitos a los que antes las mujeres no podíamos acceder”.

“Poco a poco nos hemos apropiado, desenvuelto y empoderado en muchos espacios… Y uno de ellos es esta maravillosa aventura de vivir encima de una moto, junto a compañeros y compañeras de carretera”, reconoce.


Como grupo de chicas motociclistas, “las Warmis tenemos una consigna: empoderar a la mujer, sacarla del miedo porque hay muchas que quieren subirse a una moto pero por temor no lo hacen, porque no es muy femenino y hay prejuicios”. Junto a Michell Merizalde, Victoria Andino y otras chicas, “tratamos de traerlas para vivir aventuras como el She Travels”.


Este evento ha hecho que “nuestra comunidad se vuelva más grande y fuerte. Me gustó todo realmente. Muy bien organizado, con los puntos de control y descanso. Siempre estuvieron pendientes de que todas llegáramos y que no faltara nadie… Al ser un primer evento pensado desde la temática de género, estuvo muy bien”.


Interesante y digno de destacar entre muchas de las motociclistas participantes es que el “She Travels” fue su primera experiencia de estas características en motocicleta. Es el caso de Caridad Barrera, quien cuenta que “siempre me gustaron las motos y la aventura más aún. Y este evento que conjuga estas dos características ha sido una experiencia increíble”.

Dice también que, “cómo todo en la vida, las sensaciones a lo largo del trayecto cambian, los obstáculos que se presentan en la ruta me trajeron algo de miedo y nervios pero sobre todo satisfacción”. Cuenta que disfrutar del camino fue aún más importante que la llegada al destino. Y destaca que entre lo mejor que vivió el fin de semana de la rodada fue “disfrutar de los paisajes, sentir el aire frío golpeando sobre mi, la lluvia, la adrenalina de la velocidad, la libertad que causa manejar una moto Honda. Compartir con amigos es sin duda una de las cosas más lindas de la vida”.

Y como este evento, que tuvo la firma del Road Trip Adventure, también aceptó la presencia de hombres, aunque en menor cantidad, recogimos el testimonio de uno de ellos. Emilio Hernan Iza, un fotógrafo aficionado a las motocicletas, señaló que simplemente fue “espectacular”. Salió desde Quito en compañía de Andrew, un amigo suyo, por la ruta off-road. Y reconoce que fue: “¡La mejor decisión! Recorrimos paisajes únicos por pueblitos que solo los había visto en el mapa y siempre me preguntaba cómo serían esos caminos”.


“Ahora ya conozco algunos de ellos y realmente me encantó bordear las montañas por caminos de piedra suelta y lastre, encontrarme con ovejas y uno que otro campesino a caballo con su poncho. Avanzamos a buen ritmo para reunirnos en Riobamba con los pilotos que salieron de Cuenca”, confiesa. Y agradece a la organización porque en uno de los PC “nos recibieron con snacks y pudimos conversar con algunos pilotos. Intercambiamos experiencias de la ruta y seguimos avanzando. En todo el camino nos acompañó un buen clima, pero en el PC fotográfico no”. Paradojas que presenta la vida en moto.





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