El Dakar de Guayasamín por dentro


Guayasamín en la línea de llegada, con su compañero.
Ricardo Torlaschi (copiloto) & Sebastián Guayasamin


Motociclismo.ec participó en un conversatorio con el piloto ecuatoriano a su regreso del Dakar 2021. Habló de lo duro que es correr en la máxima prueba del automovilismo off-road a nivel mundial y de sus planes para volver en el 2022 a los desiertos africanos.


¿Cómo se vive el espíritu de un Dakar?


Esto es una forma de vida. La verdad es que, después de que se acaba la carrera, la desaceleración es difícil de llevarla. El Dakar conlleva tantas cosas… el compañerismo es lo más importante porque sabes que hoy estás ayudando a alguien y que en el futuro tu puedes necesitar que alguien te ayude.

Sin duda, una de las cosas más difíciles que me ha tocado vivir en estos siete Dakares fue este año, en la octava etapa, cuando el motociclista francés Pierre Cherpin tuvo un accidente grave. Nosotros estuvimos ahí, cuando llegué al lugar del accidente ya estaba el helicóptero y ayudaba Chaleco López, que era el número uno en la clasificación y terminó ganando la carrera. Eso te dice que no importa en qué posición estás, cuando ves un accidente paras.


¿Cómo fue ese momento?


Yo llegué un poco después y sin dudar un segundo paramos y nos bajamos a ayudar. El cuadro era complicado. A Pierre ya lo tenían en la camilla y entubado y el cuadro. A mi me tocó ayudar a subirlo al helicóptero, desarmar todos los asientos y ponerlo adentro. Su casco estaba roto y no tenía signos de conciencia. Aunque tres días después nos notificaron que falleció.


Este año también viviste el otro lado de ese compañerismo...

Claro. Cuando en la etapa siete tuvimos un accidente fuerte. Desarmamos todo el tren delantero y a medida que iban llegando los autos, todos paraban y preguntaban cómo estábamos y si necesitábamos ayuda..

El compañerismo se vive desde el primer día hasta el final. Y lo continuas después porque estos amigos, que haces durante la carrera, se terminan convirtiendo en hermanos para toda la vida.


¿Cuánto ayuda la exigencia del Dakar en la formación de un piloto?


Vemos que Stéphane Peterhansel ganó a sus 55 años. Es una carrera de mucha experiencia. Estoy muy contento con mis resultados. Veo sin duda que el ritmo de carrera que tenemos ahora como equipo, en la nueva categoría, es muy gratificante. Veo,sin duda, que hay un avance.


En los primeros Dakares el objetivo era terminar. Después, con la Chevrolet Colorado, logramos un cuarto lugar en la categoría… Este año corrí en una categoría nueva, la Side by Side, donde todo es mucho más homogéneo y en la que, cuando no tuvimos mayores problemas mecánicos o accidentes, terminamos en puestos 15 de promedio. Eso me motiva a soñar. A pensar cuál es el siguiente objetivo de Sebastián Guayasamín… y ese es ir a pelear el título del Dakar.


¿Es un sueño que puede convertirse en realidad?


Creo que si seguimos en la misma línea de trabajo, durante los siguientes 3 ó 4 años, no es imposible soñar con ganar el Dakar.

¿Por qué decidiste correr en esta categoría?


Nosotros hicimos un acuerdo con el equipo Extreme Plus para competir en el mundial de Rally Cross Country. Iban a ser cinco fechas: Qatar, Abu Dhabi, Kazajistán, Rusia y Marruecos. Ya habíamos hecho un aporte económico al equipo y se canceló el mundial por el tema de la pandemia.


El equipo nos ofreció muchas cosas interesantes. Habían quedado cinco veces campeones del mundo. Al cancelarse el Mundial, el equipo ya había hecho una inversión para el desarrollo del vehículo, estábamos comprometidos para correr con ellos el Dakar.


¿Polaris, como marca, se involucró en esta aventura?

Claro que sí. Hizo una inversión importante en la fábrica. Por primera vez vino Polaris oficial al Dakar y había mucha expectativa porque el motor era nuevo. El modelo, RZR Pro XP, prometía mucho en la categoría 1000 cc. Lamentablemente el Polaris tiene dos cilindros y el Can-Am tiene tres cilindros y esto nos impidió ser más competitivos.


Sin duda era una desventaja, pero hay una buena expectativa porque la fábrica va a invertir mucho para poder darle pelea a Can-Am.


¿Te gustó el cambio a esta categoría?


Estoy muy contento con la categoría. Si bien Can-Am tiene vehículos más potentes, ya sentí que estaba peleando cosas importantes. No todo depende de la máquina sino también de la habilidad del piloto. Lo cual me parece genial.


En el regreso a París me tocó ir junto al “Chaleco” López, fueron nueve horas de viaje en que no le dejaba dormir ni comer con las preguntas que le hacía. Y él me decía que esta categoría es espectacular porque no necesitas un presupuesto sobre los dos millones de dólares para soñar en ganar y que siempre te permite estar en un nivel competitivo.


Con las características de este Dakar, ¿la presencia del navegante fue esencial?


Fue una experiencia increíble correr con Ricardo Torlaschi. Le conocí hace muchos años y viene nada más que de un segundo lugar en camiones con el “Coyote” Villagra, uno de los famosos pilotos argentinos de rally.


Tiene un ritmo de carrera que te empuja y empuja. Me tenía loco. Cada kilómetros me decía dale Sebastián no aflojes, no aflojes… Ricardo me tenía a fondo en los lugares que no se ve el camino adelante.


¿Pero no fue eso lo que justamente les ocasionó un accidente?


En el accidente tuvimos una marca con doble cuadro en el kilómetro siete. El primer cuadro decía que teníamos una grada en bajada con doble atención, los peligros se marcan con uno, dos y tres atenciones. En esa zona decía doble atención, bajada en grada. La pasamos a fondo y 500 metros más adelante, el segundo recuadro decía lo mismo, la grada era similar pero en curva. Decidimos pasar las dos atenciones a fondo pero nos topamos con la curva y una pared de piedra.


En esa zona había muchos fotógrafos y debí darme cuenta que era una zona complicada y por eso estaban allí, para tomar fotos de lo que podía pasar.


¿Mucha diferencia entre el Dakar sudamericano con el Dakar de Arabia Saudita?


El primer cambio fuerte va por el tema cultural. Hay que respetar mucho las cinco veces que se reza en el día. Llegamos con una predisposición de no ofender a nadie con algún tipo de gesto inapropiado para la cultura local.


Después, en Arabia Saudita hay mucho menos público. En Bolivia había más de un millón de personas recibiéndonos en La Paz, lo mismo en Arequipa o la salida de Lima donde teníamos 40 km llenos de gente en la vía costanera. Eso no se vive en Arabia.


Es un país que está invirtiendo en el Dakar para promover su turismo pero es muy diferente… Los terrenos son diferentes. El desierto peruano tiene mucha más altura, es decir es más peligroso.




¿Cómo fueron los protocolos de seguridad por el Covid-19 en el Dakar?


Una semana antes de que empiece el Rally, el Reino de Arabia Saudita decidió cerrar las fronteras. La organización, que tiene una logística increíble, ubicó 80 vuelos chárter para movilizar a las 2000 personas que íbamos al Dakar.


Al entrar hicimos cuarentena de 48 horas en un hotel que nos designó y pagó el Reino de Arabia Saudita. Fuimos a una habitación solos, no podías compartir habitación con nadie. Después de 48 horas nos hicieron una prueba PCR y esperamos un día más para el resultado. Recién ahí nos dejaron salir. Pero al día siguiente ya entramos en la burbuja de seguridad.


La organización entregaba un kit con mascarillas, geles y más cosas de bioseguridad y tenían una patrulla de gente que controlaba todo. Y multaban con 500 euros si te encontraban sin mascarilla.


¿Qué sensación te deja terminar este Dakar pero fuera de la clasificación?


Un sabor agridulce porque terminamos en la categoría “Experience'' porque no pudimos completar la tercera etapa. Antes, si no completabas una etapa te mandaban a la casa. Ahora la organización te da la oportunidad de seguir adelante pero te sacan de la clasificación general.


Mostramos a auspiciantes, público y prensa que nunca bajamos los brazos. Corrimos las 12 etapas del Dakar… Nos faltaron 200 km de la tercera etapa, cuando se nos fundió el motor. También rompí la caja y tuve que hacer 100 km remolcado. Tuve un accidente fuerte, reparamos y terminamos el día. Pero todas las adversidades las tomamos con la misma energía y terminamos la carrera.


Me siento satisfecho por las posiciones de las etapas… Verme en el puesto 15 de una etapa es super gratificante.


¿Cuál fue el problema con la gasolina que te dejó fuera de la clasificación?


Todos usamos el combustible otorgado por la organización, que provee el gobierno a través de Surtirally, una empresa argentina que se encarga de organizar los despachos del combustible.

De repente el motor se paró sin previo aviso. No subió la temperatura, no olió a aceite. Pum..!!! se cortó. Estuvimos una hora desarmando el turbo, el cuerpo de aceleración, el alternador y no encontramos la falla. Había sido en la parte interna ya que se cortó una válvula, que es como un cono. Se terminó trabando el cigüeñal.


Esto sucede cuando hay un cambio drástico de temperatura y ese cambio de temperatura puede ser porque le entró agua al sistema de combustión. Esa es nuestra teoría y es lo que intentamos demostrarle a la organización cuando llegamos al campamento.


¿Y qué dijo la organización?


En el campamento sacaron todo el combustible del depósito y, efectivamente, había una parte de agua. Pero el comisario nos dijo que no podía certificar cien por ciento que sea culpa del agua… Y nos dejaron continuar en carrera con la penalización por el cambio de motor.


¿Te motiva llegar a un octavo Dakar?


La verdad es que me motiva mucho. Siento que hay un avance importante en mi carrera deportiva. Problemas les pasan a todos… muchas super estrellas se quedaron fuera. El Dakar te pone estas cosas. Hay que aprender a manejar estos vehículos; yo también creo que me excedí en cuanto al abuso del motor porque rompimos un montón de bandas, seis, en la primera semana de carrera. En la segunda semana rompimos solo dos.


¿Qué tan importante fue la preparación física para afrontar este Dakar?


Fue fundamental. Este Dakar lo disfruté mucho porque físicamente llegué en mi mejor estado. Tengo 40 años y nunca he estado tan bien físicamente en mi vida. Por ejemplo, en el accidente que tuvimos nos dimos contra una pared de piedras a casi 90 km/h y estuve perfecto para correr al siguiente día. La musculatura del cuello, pecho, espalda y abdomen me ha hecho mucho más fuerte. Además de que he perdido un montón de peso.


En la nutrición nos cuidamos todo el año; tengo un nuevo equipo físico y con ellos he mejorado enormemente. Hago natación, spinning, yoga, pilates… mucha bicicleta de montaña.

¿Cuáles son tus proyectos para este 2021?


Es difícil hacer una planificación con la pandemia. Los viajes están restringidos. Nosotros tenemos un auto de competencia en Chile y me gustaría correr en Argentina pero las fronteras están cerradas.


Vamos a participar en algunas válidas de rally en Ecuador ya que la FEDAK me ha invitado. La Vuelta a la República puede ser una de ellas. Las Bajas también voy a correr porque es lo más parecido a un Dakar que podemos encontrar en nuestro país. Correré apuntando siempre al Dakar 2022.


¿Y en qué auto correrías?

Si el objetivo es volver al Dakar en UTV, la idea es correr en Ecuador en un UTV. Estamos trabajando para tener un listo. Tengo que adaptarme aún más a estos vehículos.

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