El motociclismo de aventura desarrolla la intuición

Esta modalidad no es solo tener una moto, implica muchas cosas más: mecánica, salud, estado físico, orientación, comida, vestimenta necesaria. Hay que conocer las montañas, los climas, saber cómo comportarse con las personas.

Y esta nueva época, la de los viajes largos, la de traspasar fronteras y la de su famosa Kawasaki KLR 650, es la que más acentuó el nombre de Andrés Molestina Freire en el motociclismo ecuatoriano. Año tras año, kilómetro tras kilómetro, la fama de este viajero y aventurero se fue abriendo paso hasta convertirle en uno de los mayores referentes, sino el más grande de todos, de esta modalidad.


Mirando el mundo con una perspectiva diferente, Molestina se “embolató”. “Me picó la araña por ir a conocer más cosas porque ya conocía mi país. Afuera hay otras cosas muy bonitas y más que nada lugares y situaciones diferentes a las que había vivido antes”.


¿Qué es lo que más te llamaba la atención de este nuevo tipo de viajes?

Las distancias son mucho más largas en Perú, Chile, Argentina y Brasil. La naturaleza, las montañas y el clima son diferentes. Entonces, eso es un aprendizaje distinto a lo que tenía aquí. Y todo esto es un complemento para tener una manera distinta de ver el mundo y el motociclismo como tal.

El motociclismo de aventura no es solo tener una moto, implica muchas cosas más: mecánica, salud, estado físico, orientación, comida, vestimenta necesaria. Hay que conocer las montañas, los climas, saber cómo comportarse con las personas. Hay un mundo de cosas que son parte del motociclismo de aventura.

¿Cuál es la característica principal de tus viajes de aventura?

Mis viajes son, generalmente, de exploración por montaña no por carreteras principales. Siempre uso los caminos vecinales. Entonces, mi motociclismo ha sido de aventura neta por caminos de segundo y tercer orden, no solo en Ecuador sino en Sudamérica en general. No toma autopistas principales para llegar del punto A al B. Siempre busco el camino más complicado, me toma más tiempo pero a mi me da más sabor y más seguridad.


¿Entonces se puede decir que también son viajes de conocimiento?

Es que vas aprendiendo tantas cosas. Puedes mirar cómo vive la gente en la montaña, de qué vive. A veces te encuentras gente que está tan lejos que te preguntas cómo llegan a pie hasta allí. Consideras muchas cosas. Miras y aprendes. Y además aprendes el respeto por la naturaleza.

Por ejemplo, en algunas zonas de Argentina, hay unos árboles frondosos y altos que hacen unas columnas como cortinas contra el viento y siempre detrás de ellos hay una casita. Entonces ya sabes que no es coincidencia. Son cortinas para proteger las casas, sabes que ahí hay alguien que podría auxiliarte en caso de una necesidad. Ahí es cuando aprendes a entender el camino y la naturaleza.


¿Conoces la naturaleza pero también a las personas?

Claro. Y es chévere porque vas viendo a la gente y hablando. A veces te hablan solo en quechua y no entiendes que dicen, pero te das cuenta que te piden algo de comer porque la gente ahí, en la montaña, tiene mucha hambre.

En Perú se ve la deforestación porque viven tan alto, casi a los 4000 metros. No tienen luz y los caminos son precarios, no tienen agua… entonces ¿cómo cocinan? Cortan los árboles para calentarse y cocinar. Pero se les acaban los árboles y qué les queda, el chaparro, entonces lo cortan por el mismo motivo. Y luego qué les queda… la paja porque ya no hay nada más. Y que les queda después... ¡arena! Así es como se deforestan las montañas en el Perú.

Así vas entendiendo la realidad de los lugares por donde viajas. Yo quiero llegar a mi destino pero pasando por otros 20 puntos, conociendo y aprendiendo de esos lugares. Que no sea en vano el viaje. No importa si en un día solo recorro 20 km pero si voy a conocer algo interesante.


¿Cuánta gente comulga con esta forma de vivir el motociclismo?

Creo que pocos. Y mi objetivo es compartir estas vivencias para que más gente se anime a salir como yo lo hago. Yo no quiero quedarme con esas experiencias solo para mi. Si te puedo ayudar y te acorto el camino indicando cómo deberías hacer tal o cual viaje soy feliz. Si te doy las herramientas para que hagas tu viaje, soy el hombre más feliz.


¿Has tenido respuesta de los motociclistas en este sentido?

Algunas personas sí se interesan en esto y han seguido mis consejos. Pero más han sido extranjeros, que han cachado más la nota y han querido hacerlo.

Yo creo que nuestro motociclismo está madurando. Aún es nuevo en nuestro medio este tipo de motociclismo. Si hay gente a la que le gusta viajar, tal vez más por carretera de primer orden porque no se sienten totalmente seguros para hacerlo.


Entonces… ¿Es cuestión de experiencia?

Ojalá no me vayan a matar, pero creo que las motos de hoy te dan haciendo muchas cosas. Vienen con controles de tracción, frenos ABS, modos de manejo, una cantidad de aplicaciones que hacen que la moto corrija errores.

No digo que esté mal, pero creo que la moto le facilita demasiadas cosas al motociclista.


Por eso prefieres la KLR, ¿una moto sin mucha tecnología?

Si me preguntas si mi moto tiene control de tracción, te digo que sí. Este (moviendo la muñeca de arriba hacia abajo) es mi control de tracción. Yo sé cuánto le doy y cuánto no. Sé dónde, cuándo y por qué dar gas. En cambio, ahora aplastas el botoncito y la moto hace lo que tu quieras hacer.

Eso le da seguridad a unos motociclistas pero también ha causado accidentes a otros, porque piensan que son ellos los que están manejando muy bien y es la moto la que hace la mayor parte.


¿La seguridad es importante en este tipo de viajes?

La de la mecánica y la personal. Tienes que saber solventar algún problema de la moto.

Muchas veces he salido con amigos que han tenido confianza en mi. A ratos les ves asustados, me preguntan si estoy seguro de lo que estamos haciendo. Y yo les contesto: No, pero igual nos vamos. Hay que saber viajar. Recuerdo que viajaba con unos amigos y les dije: Vamos a entrar en una zona peligrosa, de frontera. No digan nada, no pregunten a nadie nada. Yo les llevo y se acabó.

¿Qué crees que fue lo primero que hicieron? Primer policía que vieron: “Oiga es peligroso por aquí”. Y qué crees que dijo el policía: “uuuuhhhh por ahí ni se metan. Ahí es tierra de nadie, es peligroso”. Y claro, finalmente no pasó nada pero ellos estaban muy asustados.


¿Hay que saber con quién hablar y, sobre todo, qué decir?

Exacto. ¿Y por qué te digo esto?. Porque ahora tenemos esta tecnología (señalando a su celular) y si yo soy un delincuente y sé que tu vas a estar metido en tal o cual camino, llamo a mis panas y hacemos el agosto con las motos y los motociclistas que pasaron.

No puedes, ni debes dar información que no tienes por qué darla. Si en el camino me preguntan a donde voy les digo aquí nomás al pueblito de adelante. Es una forma de cuidarse porque están tratando de sacarte información que no les debe interesar.


¿Hay gente que sí quieres seguir con este tipo de motociclismo?

Yo creo que sí hay. Pero muchos no quieren salir totalmente de su punto de confort. A veces puede ser que un par de días no te bañes. O que tengas que dormir en tu carpa y que debas comer un sánduche o una lata de atún y tomar poco agua porque no hay nada más.

Pero si estás teniendo una vivencia tan intensa con la naturaleza, a mi no me importa el punto de confort. Todas estas cosas lo compensan. Si quiero confort voy a llegar a un hotel cinco estrellas o mejor me quedo en casa.


¿Este motociclismo también exige más tiempo y preparación?

Sí, sí, sí. En cuanto a tiempo si, pero tampoco es que sea mucho. Yo comencé haciéndolo los fines de semana. A lo mucho sales el mediodía del viernes y no pasa nada. Lo que pasa es que no hay suficiente programación. Hay que estar revisando la ruta, preparando mapas, viendo más o menos cómo estará el clima con varios días de anticipación.

Hay que mantener la moto siempre en óptimas condiciones. Nunca guardada dañada.

Llego de un viaje y al día siguiente la saco, la lavo, la arregló y se acabó. La moto está lista para volver a salir.


¿Eres de los motociclistas que prefieren no usar el GPS?

Si estás en la montaña, para que quieres el GPS. Tienes que dejar desarrollar tu intuición. Llegas a una bifurcación de dos caminos de tercer orden… tienes que observar cuál de los dos caminos está más usado. Ese es el que va hacia algún lado. Son decisiones que vas tomando poco a poco pero que le van dando la tónica de aventura al viaje, porque tú estás tomando las decisiones. Así tu mente es la que trabaja en la orientación y la ubicación.


Pero sí hay una herramienta fundamental… ¿el PPS?

El PPS nace del Peri Carreño y sí quiero que quede claro. Él se lleva ese mérito y el chiste del “Para Pregunta y Sigue”. Y es obvio, es super interesante porque tu ya vienes en tu mente con cierta información, tanto del mapa como de la naturaleza que estás pasando, y si necesitas debes preguntar.

Pero tienes que saber a quién preguntar. La gente del campo o los pueblos conocen 20 ó 30 km a la redonda y no más. Entonces hay que preguntar por lugares cercanos para tener una información veraz.

Además, en cuanto al tiempo, tienes que fijarte si a quién preguntas tiene reloj. Si no lo tiene tampoco va a tener el sentido de nuestro tiempo y va a darnos una información errónea. Ellos pueden decir 20 minutos y pueden ser dos horas.


¿Y conocer tu moto?

Es sumamente importante en este tipo de viajes. Tienes que conocer tu moto de la A a la Z. Especialmente la autonomía con el combustible que tenga. Por ejemplo, el tanque es de cinco galones pero debes saber cuántos kilómetros te rinden esos cinco galones, dependiendo de la velocidad a la que vayas. Eso es lo más importante en un viaje de aventura. Saber cuánto puedes recorrer por la montaña.

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