La historia de los Puga en el SARR 2021

Actualizado: mar 7



Juan Carlos y Juan José, padre e hijo, corrieron el South American Rally Race en Argentina y cumplieron el objetivo de clasificar al Dakar 2022. Corriendo juntos están marcando hitos en el motociclismo ecuatoriano y cumpliendo un sueño familiar.


Luego de cumplir, entre el 17 y 27 de febrero, un total de 3.000 kilómetros a través de las provincias argentinas de La Rioja, Catamarca y Salta llegó a su fin la segunda edición del South American Rally Race (SARR), la competencia más extrema de esta parte del continente que rescata el espíritu del Dakar.


Del centenar de pilotos que aceptaron el desafío, solo 60 traspasaron la meta final y tres de ellos fueron motociclistas ecuatorianos. Juan Carlos y Juan José Puga, que llevan adelante su proyecto padre-hijo y representaron al país dentro de la difícil categoría de motos M1, reservada para competidores Pro; y, Mauricio Cueva, encasillado en la serie M2, para amateurs, y de quien hablamos ayer.


Juan Carlos y Juan José Puga, cruzaron el podio del South American Rally Race cumpliendo el objetivo de concluir la carrera más dura del continente entre los 10 primeros clasificados de su grupo… y con la mira puesta en una meta final: correr juntos la próxima edición del Rally Dakar, en el 2022.


El primero de ellos terminó esta segunda edición del South American Rally Race en el séptimo lugar, con un tiempo total de carrera de 49 horas, 26 minutos y 14 segundos; mientras que el otro, pese a recibir penalizaciones, cubrió el recorrido en el noveno casillero con un registro de 58 horas, 35 minutos y 55 segundos.


La categoría M1, donde compitió sin suerte el argentino Martín Duplessis, primer ganador de esta prueba y uno de los pilotos dakarianos más importantes del continente, fue ganada por el también gaucho Alberto Ontiveros con un crono final de 43 horas, 57 minutos y 15 segundos.


“Termine el SARR 2021 en Argentina y clasifique al Dakar 2022. El proyecto #dakarfatherandson de Juan José va tomando forma. Yo me quedo con la experiencia única de andar en moto con mi hijo. Sé que Juanjo me está ayudando a cumplir mis sueños y espero estar a la altura”, fueron las emotivas palabras de un padre orgulloso del trabajo realizado junto a su hijo.


Desde el inicio de esta “Odisea Sudamericana”, como se le conoce a la carrera, los Puga mostraron la fortaleza y convicción que se necesita en las competencias de rally raid. Para Juan José, primer y único motociclista ecuatoriano en terminar un Dakar, en la edición sudamericana del 2019, lo único nuevo en esta ocasión era correr junto a su padre… lo demás lo conocía de sobra. Pero Juan Carlos tuvo que aprender de cero: desde manejar por primera vez en competencia una KTM 450 Rally Réplica hasta correr casi 100 kilómetros con enormes “trampas” de polvo llamadas fesh fesh; y, sin olvidar el tema de la navegación, algo que jamás había hecho mientras conducía su motocicleta.

"Desde que empezamos la tercera etapa salimos a divertirnos. Fue un día donde nos acoplamos uno al otro, él adelante o yo delante, agarrando huellas y acelerando", confesó Juan José. Y desde entonces llamaron la atención de todos sus rivales.

Su padre, de su lado, señaló que ahí fue cuando empezó a entender los secretos de la navegación y empezó a aprenderlos de Juan José. “Es un navegante increíble que no tuvo faltas. Es impresionante como él conoce a dónde ir, tengo que aprender de la navegación de él porque este es el equipo padre e hijo".

El SARR 2021 fue un constante aprendizaje para el equipo de los Puga. Sobre todo para el padre. Un día sobre el pesado “fesh-fesh” y otro de gran velocidad… “También hubo etapas sin mucha navegación y fuimos muy rápido, posiblemente a 140 km/h en zonas de rally puro", cuenta Juan José.

Por su parte, Juan Carlos confesó que “nunca había ido tan rápido en una moto. En enduro nunca hemos caminado a esa velocidad, realmente muy fuerte, que en tierra es muy rápido y la moto se quería alocar".

Y la etapa maratón también fue de gran aprendizaje. “Tuvimos un problema mecánico en la motocicleta sin freno trasero, pero hicimos lo posible bajando el ritmo y navegando, que es lo importante, encontrando los way points escondidos donde algunos pilotos estaban perdidos", destacó Juan José.

"Nuevamente, el trabajo de equipo funcionó. A la moto se le desarmó un perno de las bieletas que tocó el pistón del freno y al empezar la tercera especial nos quedamos sin frenos. Bajamos el ritmo y por suerte había mucha navegación, por lo que el ritmo no era lo importante”, agregó Juan Carlos. También se trató de “gozar el tiempo padre e hijo haciendo mecánica".


AGRADECIMIENTO DE UN HIJO


Finalizada la carrera de este South American Rally Race llegó el momento del análisis. "Estamos súper contentos, es una sensación muy chévere", comentó Juan Carlos al terminar su primera carrera de raid con navegación. Además, porque recibió el cariño de la gente que entendió la entrega de ambos sobre las motocicletas: "La gente se identificó, gente que no conozco seguía la historia del padre y el hijo corriendo juntos".


El momento de cruzar la línea de meta fue único para ambos. "Estoy agradecido a ti, papá, por la posibilidad de poder correr contigo. He disfrutado tu compañía y no puedo pedir más de la vida", le dijo Juan José. Ambos coincidieron en que, deportivamente, el SARR fue la experiencia más dura que han vivido juntos.

A pesar de todo el desafío, padre e hijo salieron adelante y su resultado les permitió clasificar al Rally Dakar, la competencia más dura del mundo, que se realizará en Arabia Saudita en enero del año 2022.


Juan Carlos Puga tiene una experiencia en motocross y enduro de más de 30 años, pero esta fue oficialmente su primera vez corriendo con navegación. Sin embargo, Juan José, su hijo, quien cuenta en sus espaldas con la experiencia de haber terminado su primer Dakar, señala que lo más difícil para su progenitor, a más de la navegación, fue “la adaptación a una motocicleta pesada, cargada con tanques de combustible extra para recorrer largas distancias y un terreno por demás complejo”.


Pero el momento más duro en la carrera del joven piloto llegó en la segunda etapa. Éste penó con un inconveniente en la mañana que no le permitió largar: "Esto es algo que nunca nos ha pasado, siempre trabajamos con performance pero uno de los mayores temores pasó. Fue un descuido mecánico por parte de la asistencia del equipo y nos tocó ponerle buena cara al mal tiempo".


Del mismo modo, Juan José lamentó que no hayan podido correr en dupla durante esa jornada: "Estaba apenado al inicio por no haber podido salir con mi padre pero pudimos reengancharnos y salir a divertirnos el resto de la carrea, como lo planeamos", concluyó.


Por su parte, Juan Carlos, orgulloso de haber culminado su primera experiencia en este tipo de carreras, reconoció que "antes miraba a los pilotos y decía 'por qué van tan lento' y ahora, desde adentro, sé por qué es tan difícil controlar la moto ahí en el desierto con zonas de arena que tienen hasta 30 centímetros de profundidad. Es otra cosa, algo que nunca había hecho".

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