La industria de la moto camina con sobresaltos en el mundo entero

La crisis mundial generada a partir del COVID-19, desde el primer trimestre del año 2020, expuso varios problemas y muchos desafíos para la industria a nivel mundial… y también para el sector automotriz que comprende una amplia gama de empresas y organizaciones involucradas en el diseño, desarrollo, fabricación, comercialización y venta de vehículos de motor, incluidas las motocicletas.



Se estima que durante la pandemia el 80% de las compañías automotrices y relacionadas tuvo un impacto directo en sus ingresos a causa del coronavirus y de todos los problemas que este generó en el mundo. De ellas, muchas se quedaron sin suficiente personal para operar una línea de producción completa debido a los problemas económicos que se suscitaron a raíz de la expansión global del virus.

Es que los déficits de producción resultantes de las interrupciones de las cadenas de suministro en muchos países del mundo, pero sobre todo en China, afectaron a los fabricantes mundiales. Y aquí hay una palabra clave… semiconductores. Es que su escasez mundial también está afectando al sector de la moto.

Pero, ¿qué son los semiconductores? y ¿a qué se debe que no haya suficientes de estos componentes para cubrir la demanda de la industria? Son componentes electrónicos diminutos, del tamaño de nanómetros (millonésimas partes de un milímetro), que realizan funciones muy complejas a grandes velocidades. Sus aplicaciones son inmensas, porque son la base para fabricar los microcircuitos que utiliza para funcionar cualquier aparato electrónico que conocemos y también forman parte esencial de la cadena de montaje y de las piezas de una moto.

¿Qué está pasando para llegar a esta situación? Hay que remontarse a cuando la aparición del coronavirus estremeció a todo el mundo. La industria paró máquinas y muchas empresas empezaron a hacer números, por lo que paralizaron los pedidos de semiconductores.

La decisión de otras compañías fue la de almacenar y hacer acopio de estos componentes. Con la gente en casa y el boom del teletrabajo, el consumo de electrónica se disparó: computadores, teléfonos inteligentes, tablets. Y los productores de semiconductores dirigieron sus procesos para responder a este tipo de industria, lo que complicó el mercado en todos los sectores.

Según el director general de Kawasaki Motors Europe, Kenji Nagahara: «Una serie de factores están afectando actualmente a nuestras fábricas en términos de suministro de piezas y materiales. Al igual que muchos otros fabricantes de motocicletas, nos hemos visto afectados por la grave escasez de semiconductores que son un componente vital de muchas motocicletas en nuestra gama y son parte integral de los sistemas centrales como el frenado ABS».

¿Cómo traducir esta situación al proceso de producción de las motocicletas? Sencillamente en la demora y retraso en la fabricación no solo de las unidades completas sino de muchos de los componentes que forman una moto. Un círculo vicioso que afecta considerablemente a la manufactura de este vehículos.

La producción de piezas para el ensamblaje o reposición se vio afectada ya que ninguna marca fabrica el 100% de las partes en sus propias instalaciones y muchas de ellas son producidas por terceros por ejemplo: las suspensiones suelen ser de KYB, Endurance, Showa, Marzocchi, Öhlins o Sachs; los sistemas de ABS son fabricados por Bosch o Continental; las llantas de Dunlop, Pirelli, Continental, Michelin…

Además, muchas de las marcas más importantes del mundo cuentan con plantas fuera de sus países de origen… Entre ellos están Tailandia, Malasia, India y China. Como vemos, la producción de motocicletas es un mercado global completamente interconectado que mueve millones de dólares cada año y la detención o demora en alguna de las factorías involucradas, afecta a toda la cadena logística.

Esto explica solo una pequeña parte de la crisis global que se presenta a raíz de la pandemia. Pero… ¿cómo afecta directamente a mercados como el ecuatoriano? David Pozo, ejecutivo de Fantic Ecuador, una de las marcas de más reciente introducción en el país, “la escasez de materia prima hizo que las fábricas productoras de motocicletas tengan que, lamentablemente, incrementar los precios FOB de los diferentes modelos que se encuentran en el Ecuador, lo que hace que los importadores consigan motos con incremento porcentual que oscila entre 1.5% a 3%”.

¿Cuál es el precio FOB? Es el valor de la mercancía puesta en el puerto de embarque incluyendo el costo de empaquetado, etiquetado, gastos de aduana (documentos, permisos, requisitos, etc.) y el flete desde el lugar de producción hasta el puerto, gastos de puerto incluyendo la carga y embarque al buque.

Pero a todo esto se suma otro inconveniente igual de complejo. ¡El transporte! y aquí se recuerda un dicho popular en el mundo de los negocios: “Aquel que controla el mar, controla el comercio; aquel que controla el comercio, controla la riqueza del mundo; y en consecuencia el propio mundo”.

Y eso es justo lo que hoy se está viviendo con la escasez de medios para movilizar la producción mundial de todo tipo de productos… incluidas las motocicletas. Los principales puertos del mundo registran gigantescas demoras en el envío de buques cargueros sobre todo a mercados emergentes como los latinoamericanos.

"No se ve el final de la crisis de contenedores", aseguró en su momento la propia Maersk, la naviera más importante del mundo. Mientras la empresa danesa, apodada la dueña de los mares, publicó sus mejores resultados financieros desde 2014, no parecen vislumbrar el final de esta crisis de suministros a medida que todas las empresas quieren aumentar sus stocks para intentar paliar los efectos de la falta de suministros.

Es que una vez en los puertos, los productos tardan en ser descargados y distribuidos. No es solo una cuestión de contenedores, es un problema de toda la cadena de suministros.

Detrás del atasco de la cadena de suministros se encuentra una mezcla de redes de transporte sobrecargadas, escasez de mano de obra en puntos clave donde se produce un cuello de botella. Hay productos que llegaron a sus lugares de destino pero en ellos no existe la suficiente capacidad para sacarlos de los puertos para distribuirlos normalmente.


David Pozo explica, por ejemplo, que “la afección en lo que ha transporte se refiere, sobre todo desde la India y China, ha sido realmente uno de los puntos críticos para el incremento de precios de motos y tricimotos en los últimos 12 meses”.

Y señala que, “para dimensionar un poco con valores, un flete de India en el mes de diciembre del 2020 oscilaba entre 5000 a 7000 dólares; y, para junio del 2021, es decir seis meses después, estuvo por los 15.000 a 20.000 dólares”.

Ahora, según su criterio, parece mejorar ya que “actualmente se encuentra entre 15.000 y 17.000 dólares”. Aunque esas cifras son aún mucho más altas a las que se manejaban antes de la pandemia del Covid-19.


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