Mujeres en moto por las calles de Cuenca

Son 24 socias, de entre 19 y 60 años, que tienen un objetivo común: disfrutar de sus scooters en un ambiente de amistad y camaradería. La capital azuaya es su sede y día a día se ganan un merecido espacio en la cultura biker del país.


Las motocicletas no preguntan la profesión, raza, religión, ideología o lugar de procedencia de sus pilotos. Y mucho menos distinguen si son hombres o mujeres, porque en el actual mundo biker las cosas han cambiado para bien y la presencia femenina es uno de los valores más importantes en una cultura, la de las motos, que crece día a día.


Solas o acompañadas, las mujeres van al volante. Ellas definitivamente entraron al mundo biker porque el motociclista real está sobre lo material y los prejuicios. Y su historia se remonta a finales de los años 30, cuando una joven entusiasta de las motocicletas llamada Linda Dugeau, de Providence, en Estados Unidos, concibió la idea de encontrar a varias mujeres que fueran dueñas de sus propias motocicletas y podrían estar interesadas en conocerse entre sí.

Después de esta búsqueda extensa, compiló una lista a partir de la cual se fundó la organización Motor Maid con 51 fundadoras en 1940, considerada como el primer club femenino de la historia.


Ahora, en América Latina, nombres como Las Marías MC o Moto Club Orquídeas (México), Chicas Moteras Bogotá (Colombia), La Bielas (Perú) o Mujeres al Mando (Argentina), son algunos de los más reconocidos clubes femeninos de esta región.


Y en un medio como el ecuatoriano, donde la cultura de la motocicleta crece constantemente, la presencia de la mujer no podía faltar. En la capital azuaya, considerada con justicia como la ciudad más motociclística del país, nacieron hace cuatro años y medio las Scooteras Cuenca Club, un grupo de chicas que busca inspirar a más mujeres para vivir al máximo su libertad en los caminos sobre máquinas de dos ruedas.


Nicol Garzón, una licenciada en Estudios Internacionales de 27 años y propietaria de un scooter Yamaha Avenue Ray Z, es la actual presidenta del club y cuenta que “formalmente, con nombre y todo, el Scooteras Cuenca Club existe desde el 6 de julio del 2016”.


Pero reconoce que la historia empezó un poco antes, en marzo de ese año cuando “las dos fundadoras principales, Milena Muñoz y Valeria León, que salían en otro grupo de motociclistas, con gente de más edad y reglas más estrictas, decidieron formar el club viendo que muchas chicas de Cuenca empezaron a comprar scooters”.


Cinco entusiastas motociclistas, entre las que se encontraba Garzón, empezaron a rodar juntas y a “reclutar” a toda chica que encontraban por las calles de Cuenca en sus scooters. “Llegamos a ser un primer grupo de 10 chicas pero no siempre rodábamos todas juntas. Decidimos que debíamos seguir llamando gente y que había que ponerle un nombre al club… allí nació el Scooteras Cuenca Club”. Pensaron que lo más importante para que una mujer se metiera al mundo del motociclismo era que “nos conociera y se animara a superar sus miedos y disfrutaran de sus scooters”.


Facebook, Instagram y Twitter fueron sus principales herramientas para hacerse conocer en Cuenca. “Algunas chicas empezaron a escribir y preguntar cómo era el proceso para entrar al club”, recuerda la actual presidenta. Y como el movimiento del Scooteras Cuenca Club empezó a crecer establecieron sus estatutos, “no muy estrictos, pero nos sirven para regir nuestra actividad en el mundo de las motos”.


Lo más importante dentro de estas reglas son los requisitos para que una chica pertenezca al club. Nicole Garzón dice que son principalmente tres: “Ser de la provincia del Azuay, tener un scooter o una moto; y, ser mujer”.


Las aspirantes a ingresar al club permanecen en un período de prueba de tres meses. “Durante este tiempo tienen que salir a rodar y socializar con todas las socias. Una vez que todas las chicas han tenido afinidad con la aspirante, se da la aprobación para que entren al club”. Pero eso no es todo porque durante otros tres meses permanecen bajo la mirada y escrutinio de sus compañeras ya que “en este tiempo seguimos viendo su compromiso, que salga a las rodadas, que pague sus cuotas y que siga creciendo su afinidad con todo el grupo”.


Finalmente, entran a un nuevo período similar en el que se ganan el derecho de “portar la casaca del club y un carnet numerado que les da la condición de socias”. A todo esto, Garzón señala que no es un requisito fundamental que su moto sea un scooter. “La mayoría de chicas si tienen pasolas pero también hay algunas que tienen Royal Enfield, Suzuki y otros modelos”


Actualmente, en esta época de pandemia, el Scooteras Cuenca Club tiene 24 socias y una prospecto que “ha demostrado mucho compromiso con el club”. Y la presidenta confiesa que “hasta el momento no nos ha pasado que una chica que entra como prospecto no se quede con nosotras”.


“Todas somos súper diferentes pero hemos encontrado la forma de acoplarnos. Tenemos chicas desde los 19 años hasta señoras de 60. Habemos solteras, casadas y otras que ya son mamás”, señala Nicol Garzón y cuenta que en la directiva le acompañan Estefanía Andrade (vicepresidenta), Ximena Campoverde (tesorera), Andrea Iñiguez (relacionista pública), Paulina Moreno (capitana de ruta); y, Carolina López (diseñadora).


Como a todo el mundo, la pandemia mundial por el Covid-19 también afectó las actividades del club que, en épocas normales, se basa en las rodadas y reuniones de los populares jueves de motos. “Pero también hacemos rodadas los fines de semana dentro de la ciudad y en los alrededores de Cuenca. También hemos hecho viajes fuera de la provincia y del país… por ejemplo, en uno de los últimos nos fuimos a Máncora, en Perú, en el feriado de Carnaval del año pasado”.


Cada semana, entre las 19:30 y 20:30, su punto de reunión es la Plazoleta de La Merced, en el centro de Cuenca. “Salimos a rodar por la ciudad, vamos a la Remigio, que es por donde andan todos los grupos de motociclistas, y de ahí nos vamos a comer. “En los estatutos se dice que debemos salir por lo menos cuatro veces al mes a rodar. Y es importante que las chicas no manejen sin casco y mucho menos en estado de embriaguez… Eso sí es tarjeta roja”, sentencia.


Y cuenta que una de las actividades más entretenidas en las que han participado fue el “Continental Moto Challenge”, entre noviembre y diciembre del año pasado. Fue un evento no competitivo en el los amantes de la aventura formaron equipos de tres pilotos para completar dos de siete rutas elaboradas por la organización. El club armó cuatro equipos con Paulina Moreno, Natalia Orellana, Adriana “Adris” Delgado, Angie Puyas, Meijo Moreno, Claudia Íñiguez, Andrea Íñiguez, Sophie Vintimilla, Dany Cordero, Sofía Andrade, Stefania Andrade y Nicole Garzón.


Su participación, todos los años, en el “Distinguished Gentleman Ride” es también una de las actividades importantes del club. Asimismo, aunque ya lo han hecho esporádicamente, planean establecer, de manera definitiva, un paseo clásico por el aniversario de creación del club. “Dependiendo de lo que pase con la pandemia lo vamos a hacer y lo principal es que estemos las 24 chicas que somos socias; y, si tenemos la oportunidad de invitar a amigos de otros clubes lo haremos encantadas”.

Finalmente, Nicol Garzón señala que “estamos demostrando que sí podemos ser un grupo grande y numeroso de chicas; aunque a veces dicen que entre las mujeres no nos entendemos”. Definitivamente las mujeres están construyendo poco a poco un lugar importante en diferentes ambientes del mundo, donde cotidianamente se suponía sólo encajaban los hombres. El mundo del motociclismo no ha sido la excepción.

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