Wheelers Club, 15 años de cultura custom en Cuenca


Juan "Misu" Espinoza

Treinta miembros “full parche” forman uno de los más tradicionales grupos de motociclistas de Cuenca y del país. “Ya no somos solo amigos que ruedan en moto. Somos hermanos. Esa es la fortaleza del club: vernos como una familia”... así resume su presidente, Juan “Misu” Espinoza, el sentir de estos apasionados por rodar sobre sus motos la mayor cantidad posible de kilómetros.


Acaban de cumplir 15 años como una de las agrupaciones motociclísticas más importantes y reconocidas no solo de Cuenca sino del Ecuador. El 16 de abril de 2006 empezó su historia cuando sus sietes miembros fundadores decidieron separarse de otro grupo en busca de nuevos rumbos y, sobre todo, rutas.


Germán Cordero, Juan Espinosa, Marco Guamán, Fabián Sánchez, Felipe Tenorio, Gustavo Valencia y Xavier Salazar, todos apasionados por las motos de estilo custom, dejaron al Cuenca Ruta Sur para centrarse en su verdadera afición y pasión, creando el reconocido Wheelers Club. Rutas más largas, más tiempo para compartir y una mayor afinidad eran su mayor motivación.


Primer logo de Wheelers

En sus inicios, con Marco Guamán como primer presidente, el Wheelers Club utilizaba reglamentariamente un uni parche de la Catedral de Cuenca con una especie de llamas a los costados. Y con el tiempo, al cabo de cinco años, toma la presidencia Xavier Salazar cuando ya eran 20 miembros activos del club y su actividad se había ampliado a largos viajes a eventos motociclísticos realizados en Quito, Guayaquil “y a donde nos invitaban”, según palabras de Juan “Misu” Espinoza, su actual presidente.


“Nuestras rutas entre miembros del club y los viajes largos para reunirnos con otras agrupaciones similares a la nuestra nos iban identificando. No manejamos el club simplemente como un grupo de amigos, no solo éramos entusiastas de un estilo de motos o de una marca… el hecho de compartir kilómetros de ruta y convivir tanto nos fuimos convirtiendo en una familia. Y eso es lo que ha hecho que se sume más gente al club”, señala Espinoza.


“Ya no somos solo amigos que ruedan en moto. Somos hermanos. Esa es la fortaleza del club: vernos como una familia”, enfatiza.


Al momento el Wheelers Club tiene 30 miembros activos, “incluidos dos nómadas que viven en Nueva York y que participan activamente en el club y cuando vienen ruedan con nosotros. Siempre vienen a los eventos que organizamos”.


Los Wheelers “manejamos estrictamente las normas de un MC”. Quienes muestran interés en unirse al club “primero tienen que ser amigos del club”. Y el momento que decide ingresar al club pasa a ser un prospecto pero con el apadrinamiento de un miembro full parche. Espinoza señala que en ese momento es cuando “el prospecto conoce íntimamente cómo se maneja el club, participa de nuestras rodadas, de las reuniones, de los asados… y va viendo nuestra hermandad”.


“Nosotros jamás hacemos que nuestros prospectos sean una especie de empleados del club, como lo hacen en otros lados. Les enseñamos el tema del amor al club, el que realmente el presidente y el prospecto tienen las mismas funciones. Somos todos iguales. Ellos saben que van a ser un hermano más”.


La prueba de los prospectos dura entre seis meses y un año. En ese tiempo lo único que se les exige es rodar con nosotros, salir los fines de semana, estar en las rodadas de los jueves que terminan en la casa club para jugar billar, naipes, tomarnos una cerveza. A los prospectos se les pide solamente su presencia en nuestras actividades.


“Para que ascienda se somete a una votación dentro del club y tienen que ser aprobado unánimemente. Si un miembro no está de acuerdo no puede ingresar”, señala el presidente del Wheelers Club. Cumplidos los requisitos, “se les entregan los parches completos para la espalda y pasa a ser un full parche. Inclusive ya tiene voto en las decisiones del club”.


Pero no solo los prospectos deben cumplir con estas exigencias. Todos los miembros full parche deben estar por lo menos en una salida larga al mes y frecuentar constantemente la casa club. Además siempre deben estar con su chaleco identificativo “so pena” de una multa económica, porque portarlo es una forma de mostrar su compromiso con el club.


“No hemos parado en la pandemia”

Ahora, con el toque de queda a las 20:00, los jueves se reúnen a las 16:00 y salen de ruta. “Como nuestra gente es muy comprometida, tenemos buena acogida, siempre hay miembros rodando. Los sábados ya no porque no se puede circular, pero los jueves si lo hacemos”, señala Espinoza.


La casa club es un requisito indispensable para cualquier MC. No existe uno que no la tenga. “Aunque al inicio no la teníamos, hace unos cinco años un amigo nos prestaba la parte de abajo de su casa y ahí nos reuníamos y hacíamos nuestras sesiones. Pero hace unos tres años vimos la necesidad de tener algo propio y buscamos una casa exclusivamente para el club”.


Todos los miembros tienen una llave para su uso. En ella existe un bar que atiende a los miembros y a los visitantes de los Wheelers Club “y eso también nos ayuda a generar utilidad que es invertida en la misma casa club”, indica. La casa club queda atrás del Parque del Dragón, en Las Américas.


Tradicionalmente, antes de la pandemia del Covid-19, el club hacía, cada dos años, un evento nacional grande en el que reunía a la mayor cantidad posible de clubes harlistas del país. Lo hacía en abril, el mes de su aniversario. Pero no era para festejar su “cumpleaños”... esa celebración es reservada y exclusiva por los miembros del Wheelers Clubs.


La organización de estos dos eventos sí fue afectada por la situación actual del país. “Nuestra reunión nacional estaba prevista para el 12 de abril y justo nos encerraron una semana antes. Teníamos todo listo en el Oro Verde, reservado instalaciones, orquesta, el kit que entregamos a los participantes. Había casi 130 inscritos y faltaban 15 días más, que son los fuertes de inscripción. Pensábamos tener unos 250 participantes como mínimo”.

Este tipo de eventos son los que han creado una excelente relación del Wheelers Club con sus pares de todo el país. “Creo que somos muy queridos por el resto de clubes del país. Tenemos muy buenas relaciones con los MC de Quito: Intis, Bandidos, UIO. En Guayaquil con los Guayaquil Riders, Old Timers. Tenemos muy buena relación con el resto de clubes de Cuenca y con ellos hemos creado algo que se llama la Hermandad del Austro”, señala Juan Espinosa, a quien lo conocen más con el sobrenombre de “Misu”.


La idea de esta agrupación es “guiar” a otros clubes, sobre todo nuevos, en la forma de crear una propia identidad con tiempo, esfuerzo y actividad constante bajos sus propios preceptos. “La formación de un MC y todo lo que esto conlleva es un proceso y tenemos que educarnos e ir conociendo poco a poco la cultura motociclística”, enfatiza.


Dentro de los “estatutos” del Wheelers Club hay uno importante para tomar en cuenta: “tener una moto custom, mayor a 600 cc”, señala su presidente. “No necesariamente tiene que Harley Davidson. Así nació el club. Aunque ahora todos los miembros tenemos una, en los requisitos no está se las exige”. Esto porque en sus inicios “la mayoría, incluido yo, teníamos motos custom japonesas”

“En nuestro club existe una variedad increíble de gente. Doctores, ingenieros, comerciantes, yo soy joyero. Hay de todo. Todos somos iguales en el momento en que nos ponemos el chaleco. No importa la profesión ni la posición económica. Todos somos hermanos y todos tenemos la misma voz”. Ratifica, una vez más, que “eso es lo bonito del club”.


Por ahora, mientras pasa esta última restricción de movilidad, con toque de queda incluido, los miembros del club tienen un solo objetivo en mente… Realizar su evento interno de aniversario por los 15 años de su vida “institucional”. Todo estaba listo para hacerlo y “hemos conversado con la directiva para hacerlo en la primera semana desde que se alcen las medidas. Vamos a hacerlo”.

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